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Tres poemas de Ramona de Jesús



UNA CARTA PARA VALENTINA TERESHKOVA 

 

querida Valentina: descalza sobre la espalda

de un camello he llegado hasta el desierto el cielo

de esta ciudad es rojo y yo no tengo otra guía

que mi dolor y mi miedo diría que es una la luz

la de esos hombres pero es más bien el gesto

de hundir en el agua un dedo y en tanto a veces

atino a mirar susceptible a los costados a llamar

historia a aquellos círculos concéntricos y en

tanto a veces alcanzo a sentir los latidos de

mis manos a ojear la postal del recuerdo también

por eso para imitar el sueño te escribo para contar

las estrellas en mi rostro también por eso me doy

la vuelta una confesión no hay duda un orar

es esta errancia ese apetito a poner testigos en

la casa tan insomne tan quieta abandonada pienso

en ti de pie o de cabeza al mapa durmiendo en

un sudor profundo sin silencio sin palabras

entonces me despierto y me levanto como si

para llorar o para vestirme y veo que cayendo

brioso alrededor del globo apresurado al sitito

donde regresan los incendios al punto donde

el final cabalga a su comienzo tu cometa la

ancha sonrisa de otro desierto se lanza hacia

mí como un futuro viene a cantarme una

canción que yo misma he compuesto así

mi misma así es como me mira mi soledad




CONSIDERACIONES SOBRE

EL TEATRO ALEMÁN

 

hoy también cenaste sopa de calabaza de pie

junto a la ventana y te has duchado para

recibir a la mujer que conociste ayer en la

panadería donde comprás el diario que les

en las mañanas despacio a la mesa sentado

tomás el café con leche comés el pan con

queso sos el gesto de un tiempo otro un bichito

raro en una caja blanca de paredes altas typisch

altbau sos la viva imagen de Europa con tu

afiche de Rothko que odio y que olvido decirte

que odio pero que a la flaca que te visita parece

no importarle pues ni lo mira ni te mira a vos sino

que se arregla su pelo su delicado bob entre las tazas

entre el vino servido en tazas entra Brecht a la

conversación y las piernas en el lavaplatos de las

lenguas y quién decime quién pudiese hacer el amor

de un solo tiro sin pausas sin titubeos vos y la viva

imagen de Europa sos un bichito raro cuando se va

la flaca y te quedás con la mano en la entrepierna con

la tele prendida antes de cerrarme la persiana decime

dónde está tu cama si dormís acurrucado o cuántas

veces apagás la alarma me quedo con las preguntas

rodeada de colillas afuera del sueño a orillas de

Europa te prometo que la próxima vez que te

encuentre voy a gritar: «Facundo Facundo dejá

las luces encendidas esta noche» aunque no

respondas a mi llamado aunque ese no sea

tu nombre




UN PLANO DE UNA CIUDAD

CONSTRUIDA SOBRE BOGOTÁ

 

cuando nos fuimos

de casa

no sabíamos

de qué casa era

que nos íbamos

cuando decíamos

que de casa nos íbamos

no sabíamos

que era de casa

de donde

nos íbamos

el día que

nos fuimos

de qué casa fue acaso

que nos fuimos

sabíamos acaso

qué era casa

qué casa

de casa nos fuimos solo para irnos

para que nadie nos obligara

a comer sentadas a la mesa

a cruzar bien las piernas

para nunca más decirle a mamá

que estábamos en el cine

mientras nos besábamos

bajo las escaleras

de la casa

nos fuimos

sin saber que nos íbamos

de casa

sin saber de qué casa

sin saber que era de casa

que nos íbamos

el día que nos fuimos

hoy es de casa que en

las estrías de nuestros muslos

vemos el rostro

hambriento de nuestra biografía

que como cualquier historia

es esta piel que nos contiene

como el gesto de la palabra

contiene su objeto

una frágil cicatriz que se quiebra

si la voz tiembla

si el fantasma de una caricia

no mide su fuerza

para regresar a casa

escribimos:

escribimos

buscando regresar a casa

a qué casa

qué casa es cuando escribimos

sentadas a la mesa mientras

en casa mamá nos hace

las trenzas

en casa

las palomas han hecho nido

entre las tejas escribimos

para expropiarlas

esconderles los huevos

volver a tender las camas

con las mismas sábanas

de esa casa desde donde

escribimos:

desde qué casa esa casa

qué casa en esta boca

qué palabra

qué ruina sin historia

qué testamento

sino el huevo

de la paloma


Ramona de Jesús (Colombia, 1990) es poeta, ensayista, traductora y, sobre todo, lectora. Nació en Medellín y se crio entre Bogotá y Mumbai. Se recibió como magíster en Literatura Comparada por la Freie Universität Berlín y en Escritura Creativa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Buenos Aires. Ha recibido las becas de escritores otorgadas por el Gobierno de Berlín y por la Fundación Jan Michalski en Suiza. Su libro Dos metros cuadrados de piel obtuvo en Colombia el Premio Nacional de Poesía a Obra Inédita. Desde el 2010 vive en Alemania; actualmente en una aldea de 300 personas llamada Oberbösa. Foto ®Bernhard Gruber.

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